El Centro de Detención Metropolitano de Nueva York (MDC, en sus siglas en inglés), la prisión federal de Nueva York donde está preso Nicolás Maduro, ha albergado a reclusos tan notorios como Joaquín “El Chapo” Guzmán, el rapero Sean “Diddy” Combs y el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández.

Situada en el distrito de Brooklyn, se la ha llegado a llamar un “infierno en la Tierra”. Es una de las cárceles de peor reputación de la ciudad junto con la de Rikers y fue objeto de denuncias por la falta de personal, la delincuencia dentro de sus instalaciones y las duras condiciones de vida en las celdas.

Horas después de ser capturado en Caracas por militares estadounidenses, en medio de una operación militar sin precedentes en las últimas décadas en América Latina, el gobernante fue trasladado por vía aérea hasta el buque USS Iwo Jima, luego a la Base Naval de Guantánamo (Cuba) y, por último, en otro avión, hasta Nueva York.

"Good night es que se dice 'buenas noches', ¿no? ¡Good night! Happy New Year (¡Feliz Año Nuevo)!", se le escucha decir a Maduro en uno de los primeros videos grabados a su llegada a la "Gran Manzana", mientras camina esposado y escoltado por dos agentes antinarcóticos, vestido con una chaqueta deportiva, con un gorro negro en la cabeza y calzando sandalias con medias.

El heredero del fallecido Hugo Chávez fue llevado por la sede de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), antes de ser encerrado en una celda del Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, donde se espera que permanezca mientras enfrenta los cargos de narcotráfico y narcoterrorismo de los que le acusa la justicia estadounidense.

Cilia Flores, esposa del mandatario, también fue recluida en el mismo centro.


Una prisión vertical

El MDC donde permanece Maduro es una mole de concreto y acero de varios pisos de altura que se encuentra en el distrito de Brooklyn, a pocos metros del puerto de Nueva York y a unos cinco kilómetros de la Quinta Avenida, del Central Park y otras reconocidas atracciones de la ciudad.

La prisión, inaugurada a principios de la década de 1990 con el propósito de combatir el hacinamiento carcelario que aquejaba a la urbe, se ubica donde antiguamente funcionaban unas instalaciones para el almacenaje y la distribución de mercancías que llegaban o salían en los barcos que atracaban en la terminal marítima.

Se trata de la única cárcel federal en la ciudad de Nueva York, después del cierre temporal de la que operó en Manhattan hasta 2021 (el suicidio en aquella prisión de Jeffrey Epstein, el financiero que fue amigo de Donald Trump y otras figuras de la política y los negocios, tuvo que ver con la clausura).

La prisión está sobre la orilla de la bahía de Nueva York, muy cerca de Industry City, una zona industrial reconvertida para negocios y lugares de ocio, y del cementerio Greenwood, uno de los lugares más lindos de Brooklyn. Y en la inmediación de barrios muy demandados, como Park Slope, Carroll Gardens y Red Hook.

Maduro, sin embargo, no podrá disfrutar los muchos atractivos y estímulos de Brooklyn. Pasará de los lujos y las prebendas que ha disfrutado en Venezuela a la dureza de un centro penitenciario al que algunos llaman “el Guantánamo de Nueva York”.

En la única prisión federal de Nueva York, sus alrededor de 1.200 reclusos esperan ser juzgados en tribunales federales, desde que cerró el Centro Correccional Metropolitano en el sur de Manhattan.

Una antigua presa, la británica Ghislaine Maxwell, socia y cómplice del depredador sexual ya fallecido Jeffrey Epstein, denunció condiciones “inhumanas, crueles y degradantes” en el MDC y comparó su celda con la del psicópata Hannibal Lecter en El silencio de los corderos.

Así son las celdas y los pasillos del MDC

Las celdas del MDC son descritas por exreclusos y abogados como espacios reducidos, de concreto, con puertas metálicas, una litera empotrada, un sanitario de acero inoxidable sin privacidad y una pequeña repisa que hace las veces de escritorio. En muchos módulos, las celdas son compartidas por dos internos, aunque los detenidos de alto perfil, como Maduro y Flores, suelen ser ubicados en áreas de custodia especial o segregada, con restricciones de movimiento y contacto limitado.

Los pasillos internos son largos, estrechos y fuertemente iluminados con luz artificial permanente. Las cámaras de seguridad cubren cada ángulo y los desplazamientos se realizan bajo escolta. El régimen diario incluye recuentos constantes, encierros prolongados y salidas muy controladas a áreas comunes, que pueden ser suspendidas por razones de seguridad. Abogados defensores han calificado el ambiente del MDC como “opresivo” y “psicológicamente extremo”, especialmente para internos que pasan meses o años sin sentencia definitiva.

Un penal marcado por denuncias y apagones

El Metropolitan Detention Center ha sido centro de fuertes críticas por sus condiciones de reclusión. En 2019, un apagón eléctrico dejó a cientos de internos sin calefacción en pleno invierno, sin acceso regular a alimentos calientes ni comunicaciones, lo que derivó en protestas y acciones legales. Organizaciones de derechos humanos y jueces federales han advertido sobre deficiencias estructurales, problemas de ventilación, fallas en el suministro de agua y atención médica limitada.

El acceso a comunicaciones y defensa legal es otro de los puntos críticos. Las llamadas telefónicas son limitadas y costosas, las videollamadas se realizan bajo cupos reducidos y la correspondencia escrita suele sufrir retrasos de varios días o semanas. Abogados defensores han señalado que los internos enfrentan dificultades para revisar expedientes voluminosos, acceder a computadoras legales o reunirse con sus equipos de defensa en condiciones adecuadas, lo que puede afectar la preparación de juicios complejos como el que enfrenta Nicolás Maduro.

En materia de alimentación y atención médica, exreclusos y reportes judiciales describen raciones estandarizadas, con menús repetitivos y limitaciones dietarias que solo se ajustan por orden médica. La atención de salud se presta a través de servicios internos y derivaciones externas puntuales, pero los tiempos de espera para consultas especializadas han sido motivo de quejas recurrentes. Las farmacias internas operan bajo protocolos estrictos y cualquier tratamiento continuo requiere autorizaciones administrativas.

El clima psicológico dentro del penal se ve agravado por cierres repentinos (lockdowns) que pueden extenderse por días. Durante estos periodos, los internos permanecen completamente confinados, con reducción de duchas, recreación y acceso a servicios. Fuentes penitenciarias señalan que estos cierres responden a peleas entre reclusos, hallazgos de objetos prohibidos o alertas de seguridad, reforzando la percepción del MDC como un entorno altamente restrictivo y volátil para quienes esperan juicio o cumplen condenas federales.

Pese a ello, el MDC sigue siendo el destino habitual de los acusados procesados por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, una de las jurisdicciones más severas del país en materia de crimen organizado, narcotráfico y terrorismo internacional. Allí, los internos permanecen bajo estrictas medidas de control mientras avanzan procesos judiciales que pueden extenderse por años.