Estados Unidos ha decidido dejar fuera a la líder opositora María Corina Machado y respaldar a la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, como figura clave de la transición política en Venezuela tras la captura del presidente Nicolás Maduro por militares estadounidenses. Washington considera que la dirigente chavista ofrece mayores garantías de control institucional y de cooperación inmediata en un escenario marcado por la urgencia y la inestabilidad.

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, confirmó este giro estratégico al subrayar que, aunque Machado “es fantástica”, su opción no resulta viable a corto plazo. “Estamos lidiando con la realidad inmediata”, afirmó en una entrevista en la cadena NBC, en la que reconoció que la mayor parte de la oposición “ya no está presente en Venezuela”, un factor que, a juicio de la Administración estadounidense, invalida su capacidad para liderar el proceso en las próximas semanas.

Frente a ello, Rubio defendió la necesidad de trabajar con el poder real que permanece en el país tras la caída de Maduro, sustentado en la vicepresidenta Delcy Rodríguez y en los ministros de Defensa e Interior, Vladimir Padrino y Diosdado Cabello. “Esperamos ver más cumplimiento y cooperación que antes. Ahora hay otras personas a cargo del aparato militar y policial”, señaló, dejando claro que EEUU confía en una reorientación del régimen sin una ruptura inmediata del sistema.

Respaldo político y supervisión estadounidense

El Tribunal Supremo de Justicia ordenó que Delcy Rodríguez asuma la Presidencia de manera provisional tras constatar la “ausencia forzosa” de Maduro. La dirigente chavista jurará el cargo este lunes 5 de enero en la Asamblea Nacional, en el arranque de una nueva legislatura surgida de unas elecciones no reconocidas por la mayoría de la comunidad internacional.

La transición se desarrollará bajo la supervisión directa de Estados Unidos, que ha expresado explícitamente su apoyo a Rodríguez frente a Machado. El propio presidente Donald Trump confirmó que ha mantenido contacto con la nueva presidenta encargada tras su juramento y avaló públicamente la decisión de marginar a la líder opositora.

“Creo que sería muy duro para Machado ser la líder. No tendría el apoyo del país”, afirmó Trump, quien describió a Rodríguez como una interlocutora dispuesta a colaborar con Washington. “Marco Rubio está trabajando directamente con ella y está preparada para hacer lo que consideremos necesario”, añadió.

Continuidad controlada en el chavismo

Rodríguez, de 56 años, ha sido la número dos de Maduro durante los últimos años y es cofundadora del Movimiento Somos Venezuela, aliado estratégico del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Abogada y dirigente histórica del chavismo, famosa en España por su misterioso aterrizaje en Barajas (gestionado por José Luis Ábalos), se ha consolidado como una figura con perfil tecnocrático y proyección internacional, capaz de mantener puentes con el aparato del Estado, las Fuerzas Armadas y actores económicos.

Nada más asumir el mando, activó el Consejo de Defensa de la Nación para coordinar las decisiones estratégicas del Estado ante la crisis abierta tras la intervención estadounidense. Para Washington, su liderazgo garantiza una transición sin vacío de poder, basada en la continuidad institucional y en la colaboración con los actuales resortes del régimen, en detrimento de una alternativa opositora a la que considera debilitada y sin capacidad operativa inmediata.

LA CONFIANZA DE TRUMP A RODRÍGUEZ

Los líderes opositores de Venezuela no salen de su asombro. Las declaraciones de Donald Trump en rueda de prensa en las que descartó a María Corina Machado para ponerse al frente del país durante la transición han levantado ampollas. "Es una mujer muy amable pero no tiene el respeto ni el apoyo dentro del país", explicó el mandatario, que acto seguido apostó por elevar como interlocutora a Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela y fiel aliada de Maduro.

Rodríguez emitió este sábado un mensaje de vídeo en el que reclamaba la liberación de Maduro, calificándole como el único presidente legítimo de Venezuela. Sin embargo, Trump había revelado que el secretario de Estado Marco Rubio había hablado con la vicepresidenta y que ella les transmitió que "está dispuesta a colaborar" con la nueva etapa que comienza en el país caribeño. La gran incógnita está en saber qué camino tomará la que hasta ahora ha sido numero dos del gobierno venezolano, si optará por alinearse con los dictados de Washington o mantendrá su lealtad a Maduro.

Delcy Rodríguez, de 56 años, estudió parte de su carrera en Francia, donde se especializó en Derecho laboral. Su hermano mayor, Jorge Rodríguez, actual presidente de la Asamblea Nacional, ha sido durante años el principal estratega político de Maduro. Ella es, desde 2018, vicepresidenta de Venezuela y una de las personas más poderosas del gobierno. Hasta esa fecha había sido ministra de Comunicación, de Relaciones Exteriores y presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, órgano que amplió los poderes del Ejecutivo. Rodríguez, además, tiene un papel clave en la economía al haber gestionado la industria petrolera desde 2024 con el objetivo de enfrentar las sanciones de EE UU. Logró estabilizar la economía tras años de crisis (Venezuela pasó de producir 3 millones de barriles de petróleo diarios a solo medio millón) y aumentar lentamente la producción petrolera del país.

Según revela el diario New York Times, desde hace meses, altos cargos de la administración de Trump ya la habían elegido como una "candidata aceptable" para reemplazar a Maduro, al menos de forma temporal. Delcy Rodríguez, al parecer, impresionó a los funcionarios estadounidenses con su gestión de la crucial industria petrolera de Venezuela hasta el punto de que convencieron a sus jefes de que la vicepresidenta protegería y defendería las futuras inversiones energéticas estadounidenses en el país. "No estoy afirmando que ella sea la solución permanente a los problemas del país, pero ciertamente es alguien con quien creemos que podemos trabajar a un nivel mucho más profesional del que pudimos hacerlo con él", agregó el funcionario en declaraciones al Times, en referencia a Maduro.

El analista venezolano Alfredo Keller, expone a LA RAZÓN su visión de esta apuesta: "El chavismo mantiene el control militar y Delcy representa su faceta más dura. Por ello, no me extrañaría que existiera una negociación en dos fases: primero, la salida de Maduro, y segundo, que ella actúe como el interlocutor para la transición. Creo que terminará sometiéndose a los intereses de la administración Trump porque no tiene otra opción; de lo contrario, su destino será el mismo: una cárcel en Estados Unidos".

La elección de Rodríguez en lugar de un líder opositor tendría otros motivos. Trump nunca derrochó simpatía hacia la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien organizó una campaña presidencial victoriosa en 2024, lo que le valió el Premio Nobel de la Paz este año. Machado ha tratado de cortejar a Trump; de hecho le dedicó su galardón de Oslo, un premio con el que el propio presidente de EEUU soñaba.

Rodríguez, creen en la Casa Blanca, es la persona más adecuada. Y si las cosas salen mal, siempre cabe el recurso de la fuerza. Trump se encargó de aclarar en la rueda de prensa del sábado que sus fuerzas armadas guardan en la recámara un plan B de ataque a Venezuela si las autoridades oponen resistencia a los planes estadounidenses. El republicano insistió en que a partir de ahora, Venezuela será gobernada por Estados Unidos por un periodo de tiempo sin especificar para recuperar el control de la industria petrolera y hasta que el país se asegure una transición "adecuada".

Desde Venezuela, el viento se pone de cola para la vicepresidenta. En las últimas horas, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia ordenó que Rodríguez asuma el cargo de presidenta interina del país en ausencia de Maduro. El fallo judicial indicó que Rodríguez asumiría "el cargo de Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, a fin de garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la Nación